Ficción, Música

Está en todo lo que hacemos

Sentado en el banquillo de los acusados, piensa:

“¡Qué largo que es esto! Ya me declaré culpable, mi cara y mi nombre están en todos los medios, británicos, mundiales, ya superé su fama… ¿qué más? ¿Podrían terminar con esto de una vez, malditos cerdos?

Ya dije que los maté y cómo los maté. No valían nada. Todas minitas tontas y putitos traumados que rechazaron mis besos por la meta de ser groupies del cantante. Claro, el andrógino cantante.

Él sabía que esto iba a suceder, pero yo le servía. Lo ayudaba a cultivar o mantener su ambigüedad, luego que ella lo dejara y se fuera con Mr. ‘nunca-le-gané-a-Oasis’.

Esas miradas entre nosotros, mis primeros planos, la escena del espejo… todo fue su idea: Tenés que trabajar tu costado abúlico, tu gesto aburrido, hastiado. Tu imagen de cínico al que nadie agrada, conforma o atrae. Que parezca que nada ni nadie te importa, ni vos mismo. Es el signo de los tiempos, me decía.

Pero los ’90 se llevaron su juventud y mi pose. ¿Porqué iba a dejar de saciarme con la sangre de esos perdedores, pretenciosos, inseguros y patéticos fans carentes de personalidad?”

“A una rubia descerebrada la ahogué en el baño de mi habitación. Como estaba puesta, nuestro manager hizo que pasara como un accidente: se había ahogado mientras vomitaba, o algo así. Hubo uno que se nos metió en el bus de gira. Como no podíamos frenar y arrojarlo a la calle, fue con nosotros al hotel. No paró de hablar y bramar en todo el viaje, quería que lo tomáramos como corista. Al primer descuido, ya en el hotel, me encargué de hacerlo saltar por una ventana. Las hermanitas de pelo negro y rasgos árabes… ja! No les quedó ni un hueso entero. Ni recuerdo que dijeron los medios en ese caso. ¿O fue ese el que me delató? Nevermind.”

-Oficial: El jurado leerá la sentencia al acusado. De pie, por favor.

– Juez: Se declara a N.C culpable de homicidio múltiple…

“Listo. Ahora quiero ver la cara de mi mentor. Lo estuve ignorando hasta ahora, pero sé que está acá en la sala, medio escondido bajo una gorra ridícula de Arsenal. Ahora él me ignora. Es obvio que no quiere verme. Yo sé que calcula como afectará esto a su banda, a su carrera, a su imagen y lo que dirá Bernard.”

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